01
Todavía no tenés web
Tu negocio vive en redes o recomendaciones.
Si respondés siempre las mismas preguntas por WhatsApp y no tenés dónde presentar servicios, horarios, zonas de atención y trabajos, una web sencilla puede ser un buen comienzo. Priorizá información clara y contacto. Una empresa con varias líneas de servicio puede necesitar páginas específicas desde el inicio.
Ver webs para empresas ↗
02
Ya tenés una web
¿Necesita una mejora puntual o un rediseño?
Revisala desde el celular: ¿se entiende qué ofrecés?, ¿funcionan los enlaces y formularios?, ¿los servicios y fotos siguen vigentes? Un dato desactualizado puede resolverse con una edición. Si la estructura ya no representa tu negocio o dificulta navegar, conviene evaluar un rediseño. Pocas consultas, por sí solas, no demuestran que haya que rehacerla.
Evaluar el rediseño de mi web ↗
03
Querés vender productos
Un catálogo y una tienda no son lo mismo.
Un catálogo muestra productos y deriva consultas. Una tienda permite armar un pedido y completar el recorrido de compra. Antes de elegir, definí quién actualizará precios y stock, cómo cobrarás y cómo entregarás. Si estas tareas no están resueltas, conviene planificar la operativa junto con el desarrollo.
Conocer el servicio de tiendas online ↗